haciéndome volar por la ventana del 2 piso de mi departamento...
Viéndome mientras caía alcancé a agarrarme de la ventada del piso de abajo. Ya no me quedaban fuerzas, pues obviamente estaba en ayunas, así que en mis últimas plegarias invoque los poderes Chucknorrianos para sobrevivir.
Ya preparado de una patada rompí la ventana del vecino de abajo.
Obviamente todos desayunaban y me miraban con cara de ¡¿Que chucha?!. Claro no tenia tiempo de quedarme a dar explicaciones así que salte de la mesa de la cocina y me dispuse a volver a mi casa, pero antes de eso alcansé a notar una caja de leche con chocolate en la mesa y se me ocurrio una genial idea. Tome la caja y me largue a mi casa.
Llegue al siguiente piso y de una patada abrí mi puerta, para encontrarme en medio pasillo al Agustin en una pelea a muerte contra los turcos. Lo tenian arrinconado a más no poder con sus cimitarras.
-"!!Alto Ahi''". Grité
-"A si que haz vuelto por más ¿eh?. Entreganos la de la cereal ahora o tu gato muere!"
-"Les dare algo mejor". Y a lo que digo eso abro la caja de leche con chocolate y apretandola con todas mis fuerzas, envio un chorro enorme de leche con chocolate que cae encima de todos los pequeños turcos dando tiempo a mi gato de escapar.
Los turquitos estupefactos empiezan a degustar la leche. El turco lider cae en lagrimas y grita
-"¡¿Pero que es esto?!...¡¿Que es este maravilloso brebaje?!"
-"Leche con chocolate... nadie se resiste a su poder conteste.
El turco se arodilla ante mi y exclama en medio de llantos.
-"¿Pero que hemos hecho?. Tanto nos esmeramos en nuestra cruzada cerealistica que no pudimos darnos cuenta de que existia este maravilloso brebaje!. Tanto tiempo perdido. Alá perdonanos!!!!!
En medio de tal melodrama del grupo de turquitos, avanze hasta mi destruida cocina, levante la mesa y les apague las llamas que aun quedaban en ellas.
Saque mi caja de cereal, mi propia cajam de leche con chocolate y servi dos platos de hojuelas azucaradas con leche con chocolate.
-"Coman, mientras este freszo". Dije
-"¿De que hablas". Exclamo uno de los turcos.
-"(suspiro). El octavo mandamiento del desayuno con cereal dice: «Comparte tu caja de cereal con extranjeros en miniatura». Siempre pense que era una estupides, pero ahora he de hacerle caso.Dije
-"Es increible!, que aún exista gente tan bondadosa en este planeta. Tienes nuestra eterna gratitus.Exclamo el lider turco.
En medio de tal destrucción de la cocina con una mesa que apenas se sotenia y un vaho de humo por la explosión disfrutaba de uno de los más raros y mejores desayunos de mi vida.
FIN
domingo, 20 de septiembre de 2009
Los turcos invaden mi mente y mi caja de cereal (III)
jueves, 17 de septiembre de 2009
Los turcos invaden mi mente y mi caja de cereal (II)
...A lo que me doy cuenta uno de los pequeños se para sobre mi y dice...
Con una calcado acento turco.
-"Hey Tu..."
-"Habla español la mierda!!." Pensé
-"Entreganos toda la cereal que guardes para tu". Me dijo
-"Un español de mierda es lo que tienes". Conteste
-"Callado!!".Me dice, al tiempo que me pincha con su mini cimitarra
-"AAAAAH!!!... Hijo de las mil putas!. Sueltame ahora para hacerte re mierda a cucharazos!".Conteste, nada feliz por el pinchazo.
-"Te lo advertimos, una más de esas gritos y cortamoste toda la garaganta".
-"Ya se las verán. ¡AGUSTÍN, ATACA!"
En lo que mando la ordén como un rayo salta mi fiel gato agustin , endemoniado, pelo erizo y garras afueras atacando a los pequeños turcos, que no le llegaban más alla del estomago. Primero se avalanzo sobre el turquito, de las mantas rosadas, bien fletas según yo.
El pequeño gritaba como loca loco mientras mi gato le atinaba sus buenos zarpasos, haciendole mierda sus ropas de a poco.
Al dejar al pequeño turco, arañado, y desnudo, con una de sus garras derechas corto las cueras que me ataban al suelo y al verme liberado los turcos corrieron despavoridos a esconderse detras del horno.
-"Estos weones covardes. Ya sabí que hacer Agustín...". A lo que con un gesto con la mano le ordeno al gato ir detras de los turcos en el horno.
Al llegar dio de arañasos en el pequeño rincón donde estaban, sin resultado. Asi que decicio meter la nariz para olfatearlos. A lo que los turcos aprovecharon la situación y le pincharon la nariz a mi gato.
Agústin salto como tres metros hacia atras gritando (en maullidos obviamente) por su nariz herida, y huyendo raudamente hacia la habitacíón.
"Hablando de gatos valientes". Pense irónicamente viendo tal escena.
Derrepente se escucha un sonido como de el típico globo pinchado liberando aire poco a poco y senti un ligero olor que ya me tenia algo mareado.
A lo que a los 2 segundps espabile y grite.
-"Gaaaaas! Por la conchemimare!!!".
Y en lo que parecia la más típica escena holiwoodense en slow-motion, corri hacia la ventana más cercana para abrirla y dejar escapar el gas que ya estaba encerrado en la cocina.
Pero en esas milesimas de segundo y con mi super sentido aracnido (mentira. No lo tengo) escucho el sonido de un encendedor intentando ser prendido. Volteo y miro con terror al turquito jefe con mi encendedor favorito y una risa maquiavelica intentando prenderlo. Con pavor, sigo corriendo hacia la ventana, pero a lo que la logro abrir escucho el click de mi encendedor favorito y toda la cocina prende en llamas haciendome volar por la ventana del 2 piso de mi departamento...
Continuara...
lunes, 14 de septiembre de 2009
Los turcos invaden mi mente y mi caja de cereal (I)
Despertome muy temprano en la mañana, a eso de las 7:30 am, el ensordeseodr ruido del camión de basura.
Encendí la televisión. Una rra seguidilla de ataques matutinos azotaba la cápital. Como me dio flojera seguir viendo tele, y ademas los el azote que me importaba era del habre sobre mis tripas, me levante y dispuse a desayunar.
Llegando a la cocina, hecha un desastre porcierto.
Abri el refrigerador. Saque la leche, la olfatie y al pasar la prueba de la caducidad la dispuse en un plato hondo. Fui hacia la alacena para sacar mi queridisima caja de cereal, pero antes de tomarla empezo a moverse.
-"Ratones por la chucha!. Y en mi caja de cereal!!".Dije
Emputezido tome la caja y la tire lejos, volando las hojuelas azucaradas por doquier, pero en lo que me doy cuenta, no eran ratones los que habia en mi caja.
Eran turcos, pequeños, enojados, con esos típicos sombreritos redondos.
Estupefacto, no supe que hacer. Me acerque a ellos.
Cada uno portaba: su gorro pequeño redondo y rosado, una manta para cubrirles el cuerpo, unas sandalias de cuero, unas frondosas y largas barbas y una pequeña cimitarra atada al cinto.
En lo que me acercaba, en un idioma incomprensible para mi (claro, obviamente: Turco) discutian mirandose unos a los otros, y luego mirandome a mi.
Al termino de su discucion, los 10 pequeños turcos se avalanzaron sobre mi, tirandome al suelo, pinchandome con sus pequeñas armas.
De un momento solo se sentian como aguijones de abeja, para luego como cortes con papel.
¡¿Que mierda?!, pense yo mientras tomaban pequeñas sogas y amarrabanme al suelo para evitar que me escapara.
Aunque no lo crean intente safarme, pero los "Turquitos" hicieron un buen trabajo en atarme al suelo. Solo estaba libre mi cabeza y mis pies.
A lo que me doy cuenta uno de los pequeños se para sobre mi y dice...
Continuara...